La depresión es un trastorno del estado de ánimo debilitante que se encuentra entre las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Se puede caracterizar por un conjunto de síntomas somáticos, emocionales y conductuales, uno de los cuales es un alto riesgo de suicidio. Este trabajo presenta una hipótesis de que la depresión puede ser causada por la convergencia de dos factores: (A) Un estilo de vida que carece de ciertos factores estresantes fisiológicos que han experimentado los primates a través de millones de años de evolución, como cambios breves en la temperatura corporal (por ejemplo, nadar en frío), y esta falta de «ejercicio térmico» puede causar un funcionamiento inadecuado del cerebro. (B) Composición genética que predispone a un individuo a ser afectado por la condición anterior más seriamente que otras personas.

Para probar la hipótesis, se propone un enfoque para tratar la depresión que consiste en duchas frías adaptadas (20 °C, 2-3 min, precedidas de una adaptación gradual de 5 minutos para hacer el procedimiento menos impactante) realizadas una o dos veces al día. La duración propuesta del tratamiento es de varias semanas a varios meses.

La siguiente evidencia parece apoyar la hipótesis: Se sabe que la exposición al frío activa el sistema nervioso simpático y aumenta el nivel sanguíneo de beta-endorfina y noradrenalina, y también aumenta la liberación sináptica de noradrenalina en el cerebro. Además, debido a la alta densidad de receptores de frío en la piel, se espera que una ducha fría envíe una cantidad abrumadora de impulsos eléctricos de las terminaciones nerviosas periféricas al cerebro, lo que podría resultar en un efecto antidepresivo. Las pruebas prácticas realizadas por un número estadísticamente insignificante de personas, que no tenían síntomas suficientes para ser diagnosticadas con depresión, mostraron que la hidroterapia fría puede aliviar los síntomas depresivos de manera bastante efectiva. También se encontró que la terapia tiene un efecto analgésico significativo y no parece tener efectos secundarios notables ni causar dependencia. En conclusión, se necesitarían estudios más amplios y rigurosos para probar la validez de la hipótesis.

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